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El contrato invisible que has firmado con tu cuerpo (sin darte cuenta)

  • Foto del escritor: Victoria Albo
    Victoria Albo
  • hace 6 horas
  • 2 min de lectura

En verano la insatisfacción corporal se hace más visible puesto que hay una mayor exposición del cuerpo, surgen nuevas comparaciones y los mensajes sobre cómo "deberíamos" vernos son más frecuentes. Todo ello hace consciente pensamientos que, en realidad, llevan mucho tiempo acompañándonos.

Con frecuencia, detrás de esos pensamientos se esconde un gran malestar que no está únicamente relacionado con la imagen corporal, sino con la relación que has aprendido a construir con tu cuerpo: una relación llena de condiciones, exigencias y normas silenciosas que terminan influyendo en cómo te permites vivir tu día a día.

Es por ello que, en esta época del año, esos "contratos invisibles" contigo misma se hacen más evidentes.

¿Qué son los contratos invisibles?

No son decisiones conscientes ni acuerdos que hayas elegido de forma deliberada. Son reglas que vamos construyendo a lo largo de la vida a partir de los mensajes que recibimos en la familia, la cultura, las redes sociales, la presión estética, la cultura de la dieta o la comparación constante con otros cuerpos.

Con el tiempo, esas reglas acaban convirtiéndose en condiciones que interiorizamos y apenas cuestionamos.

Algunos de estos contratos podrían sonar así:

"Cuando adelgace, entonces…"

-Entonces me pondré ese bikini.

-Entonces dejaré de taparme.

-Entonces saldré en las fotos.

-Entonces iré a la playa sin sentirme incómoda.

-Entonces me sentiré segura.

Estas condiciones esconden un pensamiento muy profundo: todavía no eres suficiente para vivir determinadas experiencias.

Sin darte cuenta, empiezas a poner la vida en pausa mientras esperas convertirte en la versión de ti misma que crees que sí las merece. Aunque, no siempre implica dejar de hacer planes. A veces significa vivirlos desde la preocupación constante por cómo te ves, por cómo crees que los demás perciben tu cuerpo o por intentar que pase desapercibido.

Vivir sin contratos invisibles

Cuestionar esos contratos invisibles significa dejar de convertir el cuerpo en la condición que determina cuando puedes vivir ciertas experiencias. Y para poder cuestionarlos, necesitamos acercarnos a tener una relación más amable con nuestro cuerpo.

Una relación más amable con el propio cuerpo no empieza necesariamente por gustarte frente al espejo. A menudo comienza cuando dejas de exigirle que cambie para sentir que mereces disfrutar, ocupar espacio, ser vista o participar plenamente en tu propia vida. Por ello, te invito a que te hagas la siguiente pregunta:


¿Cuántas experiencias estoy dejando para "cuando llegue ese día"?

La vida no empieza cuando alcanzas un determinado peso, una talla concreta o una imagen perfecta. Las experiencias ya están ocurriendo. La cuestión es ¿cuánto espacio quieres que ocupen esos contratos invisibles en la forma de vivirla?

 
 
 

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© 2022 Victoria Albo Erburu.

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